Por favor. Por favor. Que no esté en la habitación. Por favor, que todo haya sido cosa de mi imaginación.
-¿Hola?- digo al entrar para comprobar que no está. Nadie contesta. Bien.
Entro en la cocina y me lo encuentro de espaldas a mí. Está preparando algo sobre la encimera. Maldición. No lleva nada a excepción de un bóxer negro. Los músculos de su espalda se mueven y yo me tenso. Parece ser que no se ha dado cuenta de mi presencia, puedo simplemente dar la vuelta y...
- Hola, muñeca- dice con esa voz sensual suya mientras se vuelve hacia mí.
- Ey- digo con un movimiento de cabeza y el se ríe.
Todo su cuerpo se sacude con su risa y me permito observar sus abdominales y brazos musculosos llenos de tatuajes. Confirmado. Es un jodido dios griego.
- Todavía no me has dicho tu nombre- dice dando un bocado a su sandwich recién hecho-. Y ya me estas devorando con los ojos. Muy mal muñequita- dice negado con la cabeza y yo me quedo de piedra.
Cuando vuelve a reír, reacciono y me enfado. Me echo mi larga melena castaña hacia atrás y me voy a mi cuarto dando por terminada la conversación. Cuando entro veo que hay unas maletas encima de mi cama. Salgo de la habitación echa una furia.
- ¿No te basta con estar en mi habitación que también tienes que invadir mi jodido dormitorio?- le chillo a dos centímetros de su cara.
Estoy delante de esos ojos azul profundo y aunque esté de puntillas no alcanzo a verlo cara a cara completamente. Debe de medir mas de metro ochenta, pero tampoco es muy difícil superar mi metro y medio.
- Tranquila tigresa, solo son una maletas- dice acercándose un poco más a mí y yo intento apartarme, pero me coge de las muñecas y me vuelve a dejar a escasos centímetros de su cara-.Dime tu nombre-dice mirándome a los ojos.
- No- niego con la cabeza y me zafo de él.
Vuelvo a mi cuarto y echo sus maletas al pasillo. Él pasa por ahí, me ve haciendo maniobras con sus cosas y simplemente sonríe.
- Buenas noches, No- dice de espaldas a mí cuando está frente a su puerta.
- Si tiene sentido del humor y todo- murmuro aunque ha cerrado la puerta.
Dejo sus maletas en el suelo y les propino una patada. Al fin, entro en mi habitación y tras ponerme mi pijama me tumbo en la cama.
Los recuerdos se agolpan en mi memoria como cada noche. La fiesta, los antidepresivos, el accidente, lágrimas, papá llorando, mamá sangrando y siempre el mismo sentimiento de culpa. Por fin me dejo caer en las redes de un sueño profundo y logro olvidarme de todo.
A la mañana siguiente me despierto algo tarde, pero no me importa porque es sábado. Miro el móvil y veo que tengo un mensaje de Ev. Al parecer no le parece adecuado nada de su enorme vestuario para la fiesta de esta noche, y decide que vamos a ir al centro comercial. Apenas acabo de ponerme unos vaqueros cortos y un top de vuelo cuando llaman a la puerta. Parece ser que mi compañero está despierto porque escucho la puerta abrirse y cerrarse después. Luego me llega la voz de Ev, está mosqueada.
- ¡Woods!
Salgo de mi habitación en cuanto escucho mi apellido. Me la encuentro de brazos cruzados en el salón.
- Eres una mala amiga, D..- le tapo la boca antes de que pueda decir mi nombre, no quiero que él sepa como me llamo, y al parecer mi amiga lo entiende y continúa en voz mas baja-. Vas a vivir un año entero con Ashton Jones y me lo ocultas. Y ayer quejándote, si está como un queso- esto último lo dice con mucho entusiasmo.
Ashton está atrás sonriendo como un tonto, no sé si por el motivo del cabreo de Evy o porque ha conseguido mi apellido. Ev me echa un vistazo rápido y se vuelve de nuevo hacia mí.
- ¿Nos vamos a ese centro comercial?- dice y con eso se termina su enfado.
- Voy a desayunar algo y voy. Siéntate, no tardaré. Y no está como un queso. Es odioso- lo digo con la intención de que me oiga.
- Tu también eres un encanto, mi amor- dice con su sonrisa ladeada y yo lo señalo con las manos mientras miro a Ev.
- ¿Lo ves?- mi amiga sigue embobada hasta que Ash se larga del salón y va a la cocina-. Ah, déjalo. Voy a coger unas galletas o algo y nos largamos.
- Eres adorable por la mañana, Woods- dice cuando me ve entrar.
- Ni me nombres, Jones- digo con una ceja alzada y me vuelvo a un armario de la pared a buscar galletitas. Alcanzo el paquetito y llamo a mi amiga-. ¡Evy, vamos!
- Oh mierda. Ty dice que no puede llevarnos- dice mirando el móvil-. Iba a inscribirse en fútbol americano y dice que tardará más de lo esperado. Tendremos que ir andando- hace una mueca.
- Yo puedo llevaros- se ofrece el idiota haciendo acto de presencia.
- Prefiero andar cinco kilómetros a ir en coche contigo.
- En realidad son diez- replica, yo resoplo y Ev se acerca dispuesta a presentarse.
- Evelyn Stone- le tiende una mano y el se la acepta.
- Ashton Jones.
-¿Hola?- digo al entrar para comprobar que no está. Nadie contesta. Bien.
Entro en la cocina y me lo encuentro de espaldas a mí. Está preparando algo sobre la encimera. Maldición. No lleva nada a excepción de un bóxer negro. Los músculos de su espalda se mueven y yo me tenso. Parece ser que no se ha dado cuenta de mi presencia, puedo simplemente dar la vuelta y...
- Hola, muñeca- dice con esa voz sensual suya mientras se vuelve hacia mí.
- Ey- digo con un movimiento de cabeza y el se ríe.
Todo su cuerpo se sacude con su risa y me permito observar sus abdominales y brazos musculosos llenos de tatuajes. Confirmado. Es un jodido dios griego.
- Todavía no me has dicho tu nombre- dice dando un bocado a su sandwich recién hecho-. Y ya me estas devorando con los ojos. Muy mal muñequita- dice negado con la cabeza y yo me quedo de piedra.
Cuando vuelve a reír, reacciono y me enfado. Me echo mi larga melena castaña hacia atrás y me voy a mi cuarto dando por terminada la conversación. Cuando entro veo que hay unas maletas encima de mi cama. Salgo de la habitación echa una furia.
- ¿No te basta con estar en mi habitación que también tienes que invadir mi jodido dormitorio?- le chillo a dos centímetros de su cara.
Estoy delante de esos ojos azul profundo y aunque esté de puntillas no alcanzo a verlo cara a cara completamente. Debe de medir mas de metro ochenta, pero tampoco es muy difícil superar mi metro y medio.
- Tranquila tigresa, solo son una maletas- dice acercándose un poco más a mí y yo intento apartarme, pero me coge de las muñecas y me vuelve a dejar a escasos centímetros de su cara-.Dime tu nombre-dice mirándome a los ojos.
- No- niego con la cabeza y me zafo de él.
Vuelvo a mi cuarto y echo sus maletas al pasillo. Él pasa por ahí, me ve haciendo maniobras con sus cosas y simplemente sonríe.
- Buenas noches, No- dice de espaldas a mí cuando está frente a su puerta.
- Si tiene sentido del humor y todo- murmuro aunque ha cerrado la puerta.
Dejo sus maletas en el suelo y les propino una patada. Al fin, entro en mi habitación y tras ponerme mi pijama me tumbo en la cama.
Los recuerdos se agolpan en mi memoria como cada noche. La fiesta, los antidepresivos, el accidente, lágrimas, papá llorando, mamá sangrando y siempre el mismo sentimiento de culpa. Por fin me dejo caer en las redes de un sueño profundo y logro olvidarme de todo.
A la mañana siguiente me despierto algo tarde, pero no me importa porque es sábado. Miro el móvil y veo que tengo un mensaje de Ev. Al parecer no le parece adecuado nada de su enorme vestuario para la fiesta de esta noche, y decide que vamos a ir al centro comercial. Apenas acabo de ponerme unos vaqueros cortos y un top de vuelo cuando llaman a la puerta. Parece ser que mi compañero está despierto porque escucho la puerta abrirse y cerrarse después. Luego me llega la voz de Ev, está mosqueada.
- ¡Woods!
Salgo de mi habitación en cuanto escucho mi apellido. Me la encuentro de brazos cruzados en el salón.
- Eres una mala amiga, D..- le tapo la boca antes de que pueda decir mi nombre, no quiero que él sepa como me llamo, y al parecer mi amiga lo entiende y continúa en voz mas baja-. Vas a vivir un año entero con Ashton Jones y me lo ocultas. Y ayer quejándote, si está como un queso- esto último lo dice con mucho entusiasmo.
Ashton está atrás sonriendo como un tonto, no sé si por el motivo del cabreo de Evy o porque ha conseguido mi apellido. Ev me echa un vistazo rápido y se vuelve de nuevo hacia mí.
- ¿Nos vamos a ese centro comercial?- dice y con eso se termina su enfado.
- Voy a desayunar algo y voy. Siéntate, no tardaré. Y no está como un queso. Es odioso- lo digo con la intención de que me oiga.
- Tu también eres un encanto, mi amor- dice con su sonrisa ladeada y yo lo señalo con las manos mientras miro a Ev.
- ¿Lo ves?- mi amiga sigue embobada hasta que Ash se larga del salón y va a la cocina-. Ah, déjalo. Voy a coger unas galletas o algo y nos largamos.
- Eres adorable por la mañana, Woods- dice cuando me ve entrar.
- Ni me nombres, Jones- digo con una ceja alzada y me vuelvo a un armario de la pared a buscar galletitas. Alcanzo el paquetito y llamo a mi amiga-. ¡Evy, vamos!
- Oh mierda. Ty dice que no puede llevarnos- dice mirando el móvil-. Iba a inscribirse en fútbol americano y dice que tardará más de lo esperado. Tendremos que ir andando- hace una mueca.
- Yo puedo llevaros- se ofrece el idiota haciendo acto de presencia.
- Prefiero andar cinco kilómetros a ir en coche contigo.
- En realidad son diez- replica, yo resoplo y Ev se acerca dispuesta a presentarse.
- Evelyn Stone- le tiende una mano y el se la acepta.
- Ashton Jones.
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