Vamos camino del gran comedor y Ev no deja de parlotear a pesar de estar enfadada con Tyler.
- ¿Has visto ese baño? Oh dios, Dawn. Es maravilloso. Y es solo para mí.
Es en este momento donde le presto mas atención.
- ¿Sólo para ti? ¿No tienes dos dormitorios?
- No, nena. Solo hay un dormitorio- dice mirándome extrañada-. Espera, ¿tu tienes dos? -dice con los ojos muy abiertos.
- Sí, yo pensaba que todos tendríamos que compartir habitación...- digo mirando el suelo.
- Es muy raro, D. Mi habitación es solo para mí también- contesta mi amigo-. Puedes preguntarle ahora a Dumbler.
- Eso era lo que tenía pensado -digo asintiendo.
Llegamos al edificio principal. Mis amigos se sientan en los sofás blancos de la entrada mientras que yo, voy camino de hablar con esa pesadilla de mujer.
- Señorita Dumbler- ella alza la mirada, joder, esta mujer siempre está amargada, se le nota en la mirada-. Creo que hay un problema con mi habitación... esto...
-Dígalo claro, señorita- me interrumpe-. No tengo todo el día. Es más, mi turno termina en diez minutos. Hable.
- Verá, es que tengo un compañero...
- ¿Y cuál es el problema?- vuelve a interrumpirme. Me está poniendo de mal humor-. Su habitación y la 399 son las más amplias y las únicas con dos dormitorios. Es lógico que tenga un compañero. No veo porque me está importunando.
- Pero señora- digo para ver si puedo hacerla entrar en razón y que ese idiota se largue de mi habitación, pero la mirada de Dumbler me calla al instante.
- Silencio, Woods. No hay protestas.
Baja la mirada hasta su ordenador y da por terminada la conversación. Me marcho con un cabreo impresionante hacia mis amigos.
- Voy a tener que pasar todo un año con un gilipollas por compañero de cuarto- bramo en cuanto llego hasta mis mejores amigos.
Es en este momento donde le presto mas atención.
- ¿Sólo para ti? ¿No tienes dos dormitorios?
- No, nena. Solo hay un dormitorio- dice mirándome extrañada-. Espera, ¿tu tienes dos? -dice con los ojos muy abiertos.
- Sí, yo pensaba que todos tendríamos que compartir habitación...- digo mirando el suelo.
- Es muy raro, D. Mi habitación es solo para mí también- contesta mi amigo-. Puedes preguntarle ahora a Dumbler.
- Eso era lo que tenía pensado -digo asintiendo.
Llegamos al edificio principal. Mis amigos se sientan en los sofás blancos de la entrada mientras que yo, voy camino de hablar con esa pesadilla de mujer.
- Señorita Dumbler- ella alza la mirada, joder, esta mujer siempre está amargada, se le nota en la mirada-. Creo que hay un problema con mi habitación... esto...
-Dígalo claro, señorita- me interrumpe-. No tengo todo el día. Es más, mi turno termina en diez minutos. Hable.
- Verá, es que tengo un compañero...
- ¿Y cuál es el problema?- vuelve a interrumpirme. Me está poniendo de mal humor-. Su habitación y la 399 son las más amplias y las únicas con dos dormitorios. Es lógico que tenga un compañero. No veo porque me está importunando.
- Pero señora- digo para ver si puedo hacerla entrar en razón y que ese idiota se largue de mi habitación, pero la mirada de Dumbler me calla al instante.
- Silencio, Woods. No hay protestas.
Baja la mirada hasta su ordenador y da por terminada la conversación. Me marcho con un cabreo impresionante hacia mis amigos.
- Voy a tener que pasar todo un año con un gilipollas por compañero de cuarto- bramo en cuanto llego hasta mis mejores amigos.
Están echándose esas típicas miraditas de enamorados, aunque hace cinco minutos ni se hablaran. Sigo sin entender por qué no están juntos.
- No ha habido suerte al parecer- dice Evelyn riéndose y yo la fulmino con los ojos.
- Tranquila, D. No puede ser tan malo- dice Ty intentando quitarle hierro al asunto.
Pero vaya que lo es. Es peor que malo, no soporto a ese tío y solo lo he visto una vez ¡Y todo esto el primer día! No voy a soportarlo.
- No ha habido suerte al parecer- dice Evelyn riéndose y yo la fulmino con los ojos.
- Tranquila, D. No puede ser tan malo- dice Ty intentando quitarle hierro al asunto.
Pero vaya que lo es. Es peor que malo, no soporto a ese tío y solo lo he visto una vez ¡Y todo esto el primer día! No voy a soportarlo.
- Es insufrible, de verdad. Solo espero que no esté mucho por allí.
Es cierto, tiene toda la pinta de ser ese imbécil por el que millones de chicas pierden la cabeza- y las bragas- solo por ser una más en la lista interminable de un completo capullo. Lo único que quiero es que se vaya a otro lugar a tirárselas. No necesito escuchar gemidos mientras estudio, y de verdad que necesito estudiar, solo así puedo conseguir la beca. Además, tendré que buscar trabajo. No sé como voy a compaginarlo todo pero sé que podré. Siempre lo he hecho.
Encontramos el comedor, que se encuentra en el lado izquierdo de la mesa de Dumbler y nos sentamos en una mesa de cuatro. Veo a Luke cuando estoy echando un buen puñado de patatas fritas en mi plato.
- Hola preciosa- me saluda y yo me muero de vergüenza.
Es un chico de los mayores y además, muy guapo. Su pelo negro está alborotado y sus ojos entre marrones y verdes brillan cuando se acerca a darme dos besos.
- ¿Qué tal, Luke?- digo intentando parecer relajada, me pone nerviosa, aunque se nota que es muy simpático, y no solo lo digo por su pequeña broma de la residencia.
- Pues estoy solo para comer ¿te importa si me siento con vosotros? Mis amigos me han dejado tirado- dice mientras se rasca la nuca y achina los ojos al sonreír.
- No hay problema. Si esperas un segundo te acompaño hasta la mesa- digo mientras me termino de servir mas patatas.
- Parece que no eres de las que hacen dieta- dice riendo y yo lo miro extrañada-. Es decir, no es que estés gorda porque estás muy bien, estás mejor que bien pero lo que quería decir- se atraganta mientras habla y yo me río.
- Tranqui tío. Se que era una broma- digo cogiendo una patata y sonriéndole-. Eres buen chaval- vuelvo a reírme y él relaja los hombros-. Chicos mirad a quién me he encontrado- digo una vez que hemos llegado a la mesa. Luke se sienta a mi lado.
- Hey- dicen a la vez la parejita.
Parece que a Ty no le molesta tanto la presencia de Luke, al menos mo como le molestaba la de Connor. Charlamos un rato hasta que Luke dice algo que para mí es un notición.
- Mañana por la noche hay una fiesta en la casa de un amigo. Estáis invitados. Si queréis vamos juntos.
- Eso sería genial- dice Ev entusiasmada-. Dawn ¿te acuerdas de la última fiesta de universitarios?
Mi amiga es una gran bocazas. Luke me mira con los ojos llenos de curiosidad.
- Creía que erais novatas...- le doy una patada a Evelyn por debajo de la mesa y ella hace una mueca.
- Y lo somos. Solo que el último año salimos por ahí- dice Evy quitándole importancia con un gesto.
- Está bien. Os veo mañana preciosidades- dice nuestro nuevo amigo para despedirse.
- Lo siento, tío pero sigo siendo hetero- dice Ty con su sarcasmo habitual y las dos reímos al ver la cara de Luke y lo despedimos con la mano.
- ¿Vais a ir?- pregunta Tyler no muy seguro.
- Por supuesto. Sin fiestas no hay universidad- dice Ev muy convencida-. Y vosotros también iréis. Como que me llamo Evelyn- y nos lanza una mirada muy seria mientras salimos del comedor.
Caminamos hasta nuestra residencia. Ev y Ty hablan de la fiesta y yo los escucho en silencio. La última fiesta fue un completo desastre. Mamá llegó hecha una furia y me sacó de allí a rastras después de verme de una forma muy comprometida con un chico. Ese día fue el desencadenante de el huracán en el que de convirtió mi vida hasta hoy.
Ev me da un beso en la mejilla para despedirse de mí y solo así salgo de mi aturdimiento. Me está invadiendo ese habitual sentimiento de vacío.
- Hasta mañana Dawn- dice cerrando la puerta detrás de ella. Ty ya ha entrado.
Avanzo por el pasillo hasta llegar a la puerta de mi habitación, con la esperanza de que no haya indicios de la existencia de un chico arrogante de ojos azules.
- No hay problema. Si esperas un segundo te acompaño hasta la mesa- digo mientras me termino de servir mas patatas.
- Parece que no eres de las que hacen dieta- dice riendo y yo lo miro extrañada-. Es decir, no es que estés gorda porque estás muy bien, estás mejor que bien pero lo que quería decir- se atraganta mientras habla y yo me río.
- Tranqui tío. Se que era una broma- digo cogiendo una patata y sonriéndole-. Eres buen chaval- vuelvo a reírme y él relaja los hombros-. Chicos mirad a quién me he encontrado- digo una vez que hemos llegado a la mesa. Luke se sienta a mi lado.
- Hey- dicen a la vez la parejita.
Parece que a Ty no le molesta tanto la presencia de Luke, al menos mo como le molestaba la de Connor. Charlamos un rato hasta que Luke dice algo que para mí es un notición.
- Mañana por la noche hay una fiesta en la casa de un amigo. Estáis invitados. Si queréis vamos juntos.
- Eso sería genial- dice Ev entusiasmada-. Dawn ¿te acuerdas de la última fiesta de universitarios?
Mi amiga es una gran bocazas. Luke me mira con los ojos llenos de curiosidad.
- Creía que erais novatas...- le doy una patada a Evelyn por debajo de la mesa y ella hace una mueca.
- Y lo somos. Solo que el último año salimos por ahí- dice Evy quitándole importancia con un gesto.
- Está bien. Os veo mañana preciosidades- dice nuestro nuevo amigo para despedirse.
- Lo siento, tío pero sigo siendo hetero- dice Ty con su sarcasmo habitual y las dos reímos al ver la cara de Luke y lo despedimos con la mano.
- ¿Vais a ir?- pregunta Tyler no muy seguro.
- Por supuesto. Sin fiestas no hay universidad- dice Ev muy convencida-. Y vosotros también iréis. Como que me llamo Evelyn- y nos lanza una mirada muy seria mientras salimos del comedor.
Caminamos hasta nuestra residencia. Ev y Ty hablan de la fiesta y yo los escucho en silencio. La última fiesta fue un completo desastre. Mamá llegó hecha una furia y me sacó de allí a rastras después de verme de una forma muy comprometida con un chico. Ese día fue el desencadenante de el huracán en el que de convirtió mi vida hasta hoy.
Ev me da un beso en la mejilla para despedirse de mí y solo así salgo de mi aturdimiento. Me está invadiendo ese habitual sentimiento de vacío.
- Hasta mañana Dawn- dice cerrando la puerta detrás de ella. Ty ya ha entrado.
Avanzo por el pasillo hasta llegar a la puerta de mi habitación, con la esperanza de que no haya indicios de la existencia de un chico arrogante de ojos azules.

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